Sus habitantes se consideran ajenos a la gran ciudad, y cuando van a París dicen que van "a la ciudad" o "al Continente".
Es curioso ver que pescadores y pintores de la isla se saludan de una ribera del río Sena con pescadores y pintores de tierra firme, pues ambos lugares están muy cerca. La isla ha cambiado con el tiempo y ahora es más que nada un sitio turístico.
En su calle principal, y en algunas laterales, hay pequeños restaurantes, tiendas de antiguedades y de arte, boutiques, pequeños cafés y bares.
En esas mismas calles están los únicos tres hoteles de la isla: el Hotel de Lilas, el Luterci y el San Luis. No son hoteles baratos, sino caros y exclusivos. |
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